Un cantante es un generador de intenciones, un contador de historias, una inspiración dentro y fuera del escenario. ¡Y tú también puedes serlo!
¡Hey cantantes! Este nuevo artículo surge de la necesidad de reafirmar a los maestros, alumnos y comunidad en general que un cantante en el sentido más amplio de la palabra es un generador de intenciones, un contador de historias, una inspiración dentro y fuera del escenario.
Te invito a que juntos hagamos algunas reflexiones al respecto.
Y tú ¿Cantas o haces show?
Los agudos, la potencia, los vibratos, los falsetes, los sobreagudos, son recursos vocales muy impresionantes, han cautivado a miles de personas desde la época barroca hasta nuestros días, sin embargo hay que entender que muchos de estos recursos son obra de la naturaleza y en otros casos el resultado del trabajo y disciplina del cantante, en ambos casos su buen gusto al momento de emplearlos hace toda la diferencia, por eso es importante reconocer que UNA CANCIÓN NO ES UN AGUDO, mucha gente espera escuchar el sonido de esa nota para entonces decir valió la pena, aunque el resto de la interpretación haya carecido de musicalidad por parte del cantante, lo mismo ocurre con el volumen, los cantantes de música popular que ostentan su potencia alejando el micrófono y haciendo sobreesfuerzos musculares, valoran su condición vocal y desgaste por encima de su capacidad de hacer música, entonces el canto se vuelve una especie de show o malabarismo circense hecho para impresionar, pero difícilmente trasciende y deja algo más allá de unos cuantos aplausos efusivos de la audiencia acostumbrada al aplauso fácil.
Incluso en la ópera existen dos corrientes muy importantes y diferentes, la del Bel Canto surgida en Italia en el siglo XVII y que representa la parte llena de adornos, trinos, complejos pasajes y áreas como las de las obras de Rossini y Donizetti, y el verismo surgido a principios del siglo XIX que busca que los cantantes declamen más que cantar y se expresen en un contexto más humano, dramático y creíble para contar sus historias como en las obras de Wagner, Strauss y Puccini. ¿Las has escuchado?
No es que uno sea mejor que otro, sin embargo, es común encontrar en algunas compañías de comedia musical, realitys televisivos, ensambles universitarios, que se privilegia desde los castings, los sobreagudos y la potencia, por encima de la textura y el fraseo, ¡como si todo el tiempo fueran a cantar todos los cantantes todas esas notas! En realidad solo imaginarlo me causa un poco de angustia y por supuesto no pagaría por ver un show cargado hacia un solo rango de frecuencias y recursos. ¿Tú sí?
“…Es importante reconocer que UNA CANCIÓN NO ES UN AGUDO, mucha gente espera escuchar el sonido de esa nota para entonces decir valió la pena, aunque el resto de la interpretación haya carecido de musicalidad por parte del cantante, lo mismo ocurre con el volumen, los cantantes de música popular que ostentan su potencia alejando el micrófono y haciendo sobreesfuerzos musculares, valoran su condición vocal y desgaste por encima de su capacidad de hacer música, entonces el canto se vuelve una especie de show o malabarismo circense hecho para impresionar, pero difícilmente trasciende y deja algo más allá de unos cuantos aplausos efusivos de la audiencia acostumbrada al aplauso fácil.”
Ahora bien, hablemos de Estilo
¿Sabías que la voz posee muchos recursos que pueden ser utilizados de forma consciente o inconsciente por el cantante? Por esta razón surge lo que muchos llaman “estilo” que en lo personal es una palabra que me hace mucho ruido, porque creo que no define claramente lo que se pretende, por ejemplo, se puede pensar que “estilo” es una forma muy reconocible de identificar al cantante que a veces tiene que ver más con deficiencias que con virtudes, jadeos en lugar de respiraciones, ataques en lugar de articulaciones, vibratos enormes, en lugar de afinación.
En fin, suponiendo que este no fuera el caso del poseedor de un “estilo” supongo que entonces se refiere a que siempre canta todo igual, desde una balada hasta una ranchera y ahí habría que analizar si en realidad es lo que se pretende, por supuesto que puede darse el caso, pensemos en Luis Miguel, que tiene un estilo que muchos de aquí conocemos y no voy a definir en este artículo, pero su estilo se comprende a partir de un timbre, una serie de recursos muy estudiados como sus vibratos y su compresión vocal natural (tiene un excelente microfoneo) y en efecto todo lo que canta suena a él, pero ese resultado implica trabajar demasiado en depurar lo que no se quiere mostrar en la voz y por supuesto que hay un gran mérito en ello, sin embargo, creo que muchos cantantes que empiezan apenas su formación vocal, quieren llegar al estilo sin haber trabajado antes en la técnica, justificando la falta de ésta con el argumento de “así es mi estilo”.
La fuerza de la expresión
Insisto, el artículo no menosprecia a los que poseen cualidades extraordinarias de sus instrumentos, pero sí quiero dejar en claro que son sólo recursos, la música no está ahí, por ejemplo, si pienso en dos de mis cantantes favoritos Frank Sinatra y Freddie Mercury, lo primero que observo son las enormes diferencias de recursos entre uno y otro y ambos eran extraordinarios intérpretes porque empleaban con maestría esos recursos, por un lado, Sinatra con el fraseo impecable, el timbre tan varonil y el brillo de su voz media y por el otro, Mercury con su voz tan llena de timbres, su impresionante rango, su energía y dinámica, eran totalmente congruentes con sus respectivos géneros y con sus personalidades, hoy es difícil encontrar cantantes que tengan esa capacidad de “mimetizarse” con su música y hacernos parte de ella.
Aquí te dejo algunos consejos y tips para que experimentes por ti mismo
Graba un Cover
Toma una canción e interprétala de la forma en la que nadie, ni siquiera tú la había escuchado, mueve el tono, el tiempo, el género y comprométete a proponer algo interesante y creativo, en muchos casos los intérpretes de un buen cover se vuelven más populares que el intérprete original.
Ve a clases
Un cantante es como un atleta de la voz, necesita el entrenamiento constante y plantear metas que puedan ayudar a superar los obstáculos que la profesión representa, las clases no necesariamente son para aprender a cantar sino para mantener sano y en forma el instrumento.
Sé selectivo en tu entorno musical
Los castings, empresas y grupos musicales que venden el malabar de la voz, no esperan nada más de ti, mientras puedas hacerlo eres bienvenido después ya no y la competencia es desleal y constante porque necesitan reafirmar cada fin de semana que siguen siendo “buenos”en lo que hacen, en clase he visto muchos procesos de destrucción de la autoestima de grandes cantantes por una frase o una canción, está bien querer hacer siempre bien las cosas, pero los seres humanos tenemos límites y el profesionalismo tiene todo que ver con ello, no puedes llamarte profesional si lo que haces cada noche es poner en riesgo innecesariamente tu instrumento,puedes conseguir otra compañía y otro trabajo pero no otro par de cuerdas vocales, piénsalo.
Ojalá que este artículo haya aportado algo importante para la reflexión, gracias por su confianza y sus comentarios, un abrazo, ¡hasta el siguiente!